LA LUCHA POR EL LIDERAZGO EMPRESARIAL.Durante años se pensó que la principal ventaja que tenían las empresas era sus fábricas, los procesos productivos, su maquinaria, los bienes que producían,… De algún modo era cierto, pues cuando se fabricaba un elemento que el cliente necesitaba, éste acudía a comprarlo. En el aspecto humano, el personal clave de la empresa eran los técnicos de Producción, que se cuidaban de que hubiera en stock la cantidad de producto necesaria para comercializar y abastecer al mercado, asegurando así la rentabilidad en la compañía. Pero llegó la competencia, y no me refiero a la tradicional "de toda la vida", sino la que generaron empresarios, jóvenes emprendedores, dispuestos a arriesgar en un mercado que parecía copado y saturado, sin un resquicio por el que colarse. Ya no fue suficiente centrarse en la productividad para asegurar la cantidad, hubo que pensar en la Calidad para diferenciarse y conseguir una cuota de mercado; el cliente comparaba entre una variedad de productos similares y lo hacía en función del precio, la fiabilidad, la duración, la seguridad, … convirtiéndose los técnicos de calidad en el puntal empresarial, pues conseguir la calidad Total era una ventaja competitiva y un compromiso de todos los trabajadores. Más tarde nos dimos cuenta de que, ante el aumento de iniciativas empresariales, debíamos segmentar a los consumidores, creando en cada uno de los grupos una percepción que facilitara la compra de determinado producto. Los especialistas de marketing entraron en acción y sobre ellos acomodamos nuestro negocio. La marca sustituyó al "made in", y en muchos casos a la propia denominación de origen (como por ejemplo el clásico reloj suizo frente a las nuevas marcas de relojería), aportando un conglomerado de confianza, calidad y posicionamiento social al cliente. Recientemente la Innovación se ha convertido en el hecho diferencial, más allá de la mejora continua, que sigue siendo necesaria e irrenunciable. Aunque en la Organización exista un departamento específico de I+D+I, el líder que ha comprendido la importancia de la auténtica innovación, se esfuerza en incluir a todos y a cada uno de los colaboradores de la empresa, "también al que barre", absolutamente a todos. Ser emprendedor no es un estilo de personalidad, sino un compromiso apasionado con la práctica sistemática de la innovación, el líder necesita rodearse de personas emprendedoras apasionadas por la innovación. Sin descartar ninguno de los aspectos anteriores, hoy tenemos que seguir apostando por diferenciarnos de la competencia. En cada uno de los casos comentados, las empresas que se distinguieron fueron aquellas en las que sus líderes supieron transmitir, a lo largo de toda la cadena de mando, la necesidad, la ilusión y el convencimiento, real, profundo y sincero, de incorporar estas nuevas formas de producir y relacionarse con el cliente, más allá del puro beneficio; sino, sólo se trataría de un "maquillaje corporativo", "ser políticamente correcto", asumir un coste porque "todos lo hacen", … Dando un paso más, nos encontramos con que, en estos momentos, es la Ética y la Responsabilidad Social Empresarial la que va a crear una brecha de posicionamiento a corto plazo, y tampoco dependerá de unos técnicos especialistas, sino que incluirá a cada uno de los miembros de la Organización, de forma individualizada y concreta. La empresa no es ética si no lo son quienes la componen, es una cualidad de la persona, del individuo. Y por descontado, quien tiene que ser el primero en creerlo y practicarlo es el líder, pues el mejor predicar es siempre "fray ejemplo". Félix Velasco Consultor de Management www.fvamanagement.es Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla |
